viernes 19 de marzo de 2010









Dagoberto fue el nombre de tres reyes franceses:

Dagoberto I (600- 638), hijo de Clotario II quien le cedió el reino de Autrasia (623); en 629 fue reconocido también rey de Borgoña y Neutrasia, restaurando la unidad del reino franco. Casó con Ragnetruda de la que tuvo como hijo a Sigeberto III de Austrasia, en segundas nupcias, casó con Nantilde de Bobigny y tuvieron por hijo a Clodoveo II de Neutrasia. Fundó la Abadía de Sant Denís (626), donde fue enterrado el 18-I-638. A su muerte, sus dos herederos son muy jóvenes, Sigeberto tiene ocho años y Clodoveo cuatro, por lo que fueron los mayordomos de palacio los que los manipularon y masacraran el fin de la dinastía Merovingia

Dagoberto II “el Santo”, (Rey 676- 679) rey de Austrasia, hijo de Sigeberto III, a la muerte de su padre asesinado por su hermano Clodoveo II, Dagoberto es enviado a Irlanda por los mayordomos de palacios, ya que se sentía amenazado. Fue asesinado su hermano Clodoveo II en el 675 y es proclamado rey que le dura muy poco ya que muere también asesinado a la edad de 27 años.

Dagoberto III, rey de Autrasia y Neutrasia (Rey 711- 715), hijo de Childeberto III y de Edonne. Sucedió al trono a la edad de 12 años estuvo bajo la tutela de Pippino de Heristal, otros hijos de Childeberto, tuvieron que salir de Francia por las muchas amenazas que tenían de Pippino, que puso en el trono a su hijo y sucesor a la jefatura de palacio, Giraldo.

Pippino de Heristal, mayordomo de Palacio de Austrasia, gozaba de un gran número de seguidores y aprovechó para colocar a su familia y así desplazar a los Merovingios, se erigió cabeza de la aristocracia de Austrasia y fue importante manipulando a varios reyes de la época.

Damos entonces bastante crédito a Maldonado y a Xil Ocampo, cuando dicen que el primer Monroy, sería un hijo o hermano del rey Dagoberto III, que huido de las huestes de Pippino, pasara a Asturias y contactara con don Pelayo, quedándose definitivamente en nuestro país. Vigil era su nombre a lo que sus vasallos venidos desde territorio francés le unían el protocolario “Mon Roy”, mi rey en francés antiguo.


domingo, 21 de marzo de 2010

Hernán Cortés de Monroy

HERNÁN CORTÉS DE MONROY-PIZARRO ALTAMIRANO

(1487 - 1547)


XI.- De la estirpe de los Monroyes, Cortés nació en Medellín, localidad de la Extremadura sureña, en el año de 1485. Rodrigo de Monroy, hermano como hemos visto de “el Bezudo”, fue su abuelo paterno, Señor de Monroy y las Quebradas. Su abuela doña Méncia de Orellana y Carvajal.

Don Rodrigo o Ruy de Monroy como viene en la historia algunas veces, hijo de los anteriores señores de Monroy, casó con doña María Cortés, éstos parece ser que tuvieron la fortaleza de Mayorga hacia 1472, la que defendió en varias ocasiones con ayuda de su hermano “el Bezudo” contra don Francisco Solís, pretendiente al maestrazgo de Alcántara. Los padres de doña María Cortés, fueron don Diego de la Cueva, alcalde de Castilnovo y doña María Cortés, que fundara un mayorazgo en 1416. Estos procrearon a:

Don Martín Cortés de Monroy, antepuso el Cortés a Monroy, debido al mayorazgo que sigue de su madre. Ostentó la condición de Capitán de caballos (Garibay y Zamarolla, en sus obras citado en la pág. 420). El historiador Gómara nos aportó : “ Entrambos eran fidalgos. Ca todos estos cuatro linajes, Cortés, Monroy, Pizarro y Altamirano, son muy antiguos, nobles e honrados “. Y hasta el traidor de las Casas dejó escrito : “ Era natural de Medellín, hijo de un escudero que yo conocí, harto pobre y humilde, aunque cristiano viejo y dicen que hidalgo “.

Sea como fuere, lo cierto es que Martín Cortés de Monroy, tomó parte con el grado de Capitán, en la campaña llevada a cabo contra la Reina Isabel I por parte de don Alonso de Monroy, Clavero de la Orden de Alcántara, siendo éste uno de los episodios de la luenga pelea entablada por los Reyes Católicos para controlar a la nobleza.

Contrajo matrimonio con doña Catalina Altamirano Pizarro, hija del caballero de Trujillo don Hernán Sánchez Pizarro y de doña María Altamirano. Falleció don Martín Cortés en 1527, pero antes de ello había nacido:

Hernán Cortés, I Marqués de Valle de Oxaca desde 1529, título concedido por Carlos I. Conquistador de Méjico. Moriría en 1547. Hernán Cortés fue enviado a la leonesa ciudad de Salamanca de eminente tradición universitaria para cursar estudios. Al principio mostró gran afición por los libros, pero al cabo de un par de años, volvió a sus pacenses pagos , porque no deseaba la abogacía como sus progenitores. En realidad, este afán que tenían sus padres porque su hijo estudiase una carrera contradice la aseveración de De las Casas, según la cual los padres era gente pobre y humilde….Lo cual no es ningún insulto, sino que muestra una mentira más de las muchas que se atrevió a defender.

Cuando el joven Cortés llegó al Reino de Sevilla, fue en busca de Nicolás de Ovando (pariente suyo), el cual estaba a puntito de zarpar para Santo Domingo, y como Cortés no poseía ni un escudo, Ovando confiando en su hidalga pose y en su certera esgrima, le prestó cierta cantidad, regalándole un pequeño broquel y considerándolo desde un primer momento miembro de la tripulación.

Cortés, harto impaciente y tan leal soldado de las Españas, no pudo aguardar a que otro navío saliese y se embarcó para Italia. Corría el año de 1504, y él apenas contaba con diecinueve años. Fue aquél el año que Isabel la Católica ingresó en el Reino de los Cielos, y también Cristóbal Colón. El contexto histórico era cuanto menos curioso.

Ovando, como buen pariente de Hernán, siendo el Gobernador de La Española, pudo ayudarle bastante para con su establecimiento allá. Así, el ardoroso pacense se echó a la mar en una nao propiedad de Alonso Quintero, un vecino de Palos de Moguer, que partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda, de donde ya zarpó Colón y también zarparía el portugués Magalhâes…. La primera parada la tuvo en las Canarias, en la Isla de la Gomera, una escala obligada en el viaje hacia las Américas. Allí debían reponer víveres, pero Alonso Quintero, con muchos deseos de adelantarse a los otro cuatro navíos que realizaban también la indiana travesía, con el fin de vender su mercancía a mejor precio en La Española, levó anclas a escondidas. De poco le sirvió….Pues no había llegado a la altura de la Isla del Hierro-todavía en las Canarias, se entiende, cuando el viento se alzó con tal frenesí que rompió el mástil, cayendo éste sobre el puente. Por fortuna no se contabilizaron víctimas, ya que tanto tripulación como pasaje viajaban en aquel momento en la zona de popa. Pero, con ese mástil roto, Quintero no tuvo más remedio que regresar a La Gomera para la correspondiente reparación. Así llegó Cortés, con diecinueve añitos, a aquel compendio de exótico nuevo mundo.

Fue entonces cuando Cortés empezó real y seriamente a alimentar su vital riesgo. Velázquez lo introdujo en un barco custodiado por hombres armados, pero de nuevo volvió a escapar….Le resultaba preciso el hallarse en libertad , porque llevaba consigo una serie documental que ponían en un grave compromiso al gobernador de Cuba. Con dichos documentos, ni corto ni perezoso, se atrevió a presentarse en casa de Juan Juárez, cuando menos le esperaban….Y así, le comunicó a Juárez que los documentos que se encontraban en su poder demostraban que el Gobernador era un traidor a los intereses de las Coronas Españolas; y por si fuera poco, acabó comprometiéndose con Catalina….Pero Juárez, meditabundo, replicó : “ De esto habrá tiempo para decidirlo. Pero respecto al gobernador….”; a lo que sobradamente respondió Cortés: “Va!. Cuando sepa qué papeles poseo deseará ser mi amigo”. Estando aún Cortés, enzarzado en sus disputas con el gobernador Velázquez, llegaron a Cuba cuatro navíos, mandadas respectivamente por Pedro de Alvarado, Francisco de Montejo y Alonso Dávila las tres primeras; y la cuarta, por un deudo de Velázquez, Juan de Grijalba.

Sería Bernal Díaz del Castillo el que nos legó el retrato de los tres primeros.

De Pedro Alvarado dijo : “ Pedro Alvarado sería de treinta y cuatro años cuando acá pasó; fue de muy buen cuerpo y bien aproporcionado y tenía el rostro y cara muy alegre é en el mirar muy amoroso y por ser agraciado le pusieron por nombre los indios mexicanos Tonatio, que quiere decir el Sol. Era muy suelto y buen jinete y sobre todo ser franco y de buena conversación, y en vestirse era muy polido y con ropas costosas e ricas. Traía al cuello una cadenita de oro con un joyel y un anillo con buen diamante. “

De Francisco de Montejo : “ Fue algo de mediana estatura y el rostro alegre y amigo de regocijos e hombre de negocios e buen jinete, e cuando acá pasó sería de treinta y cinco años y era franco y gastaba más de lo que tenía de renta. “
De Dávila :
“ Era de buen cuerpo y rostro alegre y en la plática expresiva, muy clara y de buenas razones y muy osado e esforzado. Sería de treinta y tres años cuando acá pasó e tenía otra cosa, que era franco con su compañero, mas era tan soberbio e amigo de mandar e no ser mandado y algoinvidioso e era algo orgulloso e bullicioso. “El marrano antiespañol De las Casas describió así a Grijalba : “ Era gentil mancebo de hasta veintiocho años, y estaba vestido de un sayón de un carmesí-pelo, con lo demás que al sayón respondió, cosas ricas. Era de tal condición natural que no hiciera, en cuanto a la obediencia y aun en cuanto a humildad y otras buenas cualidades mal fraile. Yo lo conocí e conversé harto y entendí siempre dél ser a virtud y obediencia y buenas costumbres inclinado y muy sujeto a lo que los mayores le mandasen.

Cortés se reunió con Pedro de Alvarado y Juan de Escalante, los cuales tenían que acompañarle en la expedición al mando de sendas carabelas, y entre los tres, a pesar de cierta oposición de Alvarado, decidieron, para burlar los planes en contra de Diego Velázquez, partir de noche hacia el Yucatán, para formar parte de la empresa. Cortés llevaba consigo a los Capitanes Pedro de Alvarado, ya un poco conocedor del Yucatán, quien más tarde conquistó la Guatemala, y también a Juan Velázquez de León, Cristóbal de Olid y Alonso Hernández de Portocarrero. Un Capitán llamado Diego de Ordás tenía como encargo la vigilancia de Cortés, pero éste también supo atraerlo al partido aventurero y Ordás se embarcó, tomando parte en la expedición….El 10 de Febrero del 1519 la armada cortesiana partió de La Habana con rumbo a Cozumel. En conjunto, llevaba 518 milicianos, 32 ballesteros, 13 escopeteros, 110 marineros, 16 jinetes, 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 más ligeros, llamados falconetes.

Los historiadores han conservado los nombres de los caballos más destacados, en general pertenecientes a los Capitanes de la Conquista : “ el Romo “, “ el Motilla “ y “ el Corbés “, de Hernán Cortés; “ el Villano “, “ el Zainillo “ y “ el Salinillas “, de Gonzalo Pizarro….Otro elemento en la guerra serían los grandes canes, en los españoles, el mastín y el lebrel ( éste ,un cruce de mastín y galgo, muy característico de multitud de pagos de la españolidad), perros de defensa y ataque, perros que asustaban a los indios por su tamaño y bravura, ya que ellos poseían perros muy pequeños y en no pocos casos se los comían. Se sabe que un perro de Vasco Núñez de Balboa se llamó “Leoncico”.

El día en que se celebraba el Domingo de Ramos, Cortés hizo que los indios asistiesen, con sus mujeres, a una ceremonia religiosa durante la cual los mayas vieron como aquellos hombres que les habían derrotado, se arrodillaban ante la imagen de una mujer con un niño en brazos….Y es que la Conquista de América no puede entenderse sin estas profundas convicciones religiosas, el irrenunciable propósito del servicio a Dios y al Rey. Entre aquellas jovenes, había algunas muy bellas, pero ninguna podía competir con la hija del poderoso cacique de Painalla. Dicha joven se llamaba Malinche o Malintzin, que en su lengua significaba Flor Marina; cuando pasaron por su cabeza las bautismales aguas, adoptó el nombre de Doña Marina; así la nombraban todos. Bernal Díaz nos dijo de ella : “ Era una joven de estirpe noble, del pueblo de Painalla. Sus padres eran señores feudales de aquella comarca y les estaban sometidas bastantes poblaciones vecinas. El padre de Malintzin murió siendo ella muy pequeña y la madre, vuelta a casar, vendió su hijita a unos indios de Chicalango, porque ella había tenido otro hijo de su segundo matrimonio y lo prefería. La dio a los indios una noche, para que no la viesen, e hizo correr la voz de que había muerto. Los de Chicalango la entregaron a los de Tabasco, y éstos, como ya se sabe, a Cortés. Más tarde, esa madre desnaturalizada, y su hijo, fueron bautizados por los españoles y a ella la llamaron Marta, y a su hijo Lázaro”. Marina contaba por aquel entonces con dieciocho años, y era de un cutis finísimo y mate, facciones harto correctas, más grandes que pequeñas, y dicen que de ojos de color azul, muy vivarachos, que contrastaban fuertemente con el color tan moreno de su piel, y con el negro, lacio de sus cabellos. Era de esperar que aquella especie de cautiverio apesadumbrase a la hermosa india, pero ésta no dio muestras de pesar, sino que, resignada y tranquila, se dejó conducir en pasividad por su señor, que era el Gran Conquistador

En 1511, estuvo en las luchas de Cuba, se fijó en Baracoa y casó con doña Catalina Juárez, La Marcaida.

En 1519, en la ciudad de Tabasco, combatiendo a los mayas, y venciéndoles en la batalla de Ceutlán. Le regalaron varias indias, entre ellas, la célebre "doña Marina" que fue su amante e intérprete. En 1525, ingresó en la Orden de Santiago.

En 1528, vino a España, y casó por segunda vez con doña Juana Ramírez de Arellano y Zúñiga, hija de don Carlos Ramírez de Arellano, II Conde de Aguilar de Inestrillas y de doña Juana de Zúñiga. Procrearon a:

Don Martín Cortés y Zúñiga, que sucediera a su padre en el título de Marqués del Valle de Oxaca, casó con doña Ana Ramírez de Arellano, sobrina suya; doña María Cortés y Zúñiga, casada con el Conde Luna; doña Catalina Cortés y Zúñiga; doña Juana Cortés y Zúñiga, casada con el II Duque de Alcalá de los Gazules.

Tuvo bastantes hijos naturales, siendo los más conocidos: don Martín Cortés, hijo de doña Marina; don Luis Cortés, Caballero de la Orden de Santiago; doña Catalina Pizarro, hija de otra india Cubana; doña Leonor, hija de Tecuichpochtzin; doña Isabel de Moctezuma, que estuviera casada con Cuauhtémoc; don Alonso de Grado... Son numerosas las Casas de los Cortés de Monroy que partirían desde Medellín, Extremadura, Méjico, Chile…

De todas maneras, he de exponer las lujurias que se daban en aquellos tiempos en la conquista de estas tierras: De su matrimonio con Juana de Zúñiga dejó Cortés un hijo (Martín) y tres hijas (María, Catalina y Juana). Tuvo además cinco hijos naturales. Martín, de doña Marina, La Malinche; Luis, de Antonia Hermosillo; Leonor, de Isabel Moctezuma y María de otra india.

Cortés cuidó también de las cuatro hijas de Moctezuma que fueron con él a España: "las dotó generosamente y las casó con nobles castellanos"

Aprovechó Cortés su estancia en Europa para regularizar la situación religiosa de los hijos "naturales" que había tenido. Envió a Roma a Juan de Herrada para entrevistarse con el Papa Clemente VII, y de él obtuvo un decreto por el que declaraba hijos legítimos a Martín y a Luis, el tenido con Marina y el que tuvo con la hija de Moctezuma. El mismo volvió a contraer matrimonio con Doña Juana Ramírez de Arellano y Zúñiga, hija de Don Carlos Arellano, conde de Aguilar y sobrina de Don Álvaro de Zúñiga, duque de Béjar. "Era agraciada, simpática y fértil.

Durante la Conquista, Hernán Cortés recibió en diversas ocasiones ricos presentes y mujeres como ofrenda, inclusive hijas de algunos caciques, algunas de hermosos cuerpos y otras muy espantables (cita él mismo en las Cartas de Relación). Una de estas mujeres fue Malitzin o la Malinche, joven princesa india que le sirvió de traductora y a quien él llamaba cariñosamente "Mi lengua"

No habían aún empezado la conquista del Anahuac, cuando Hernán Cortés recibió de los caciques de Tabasco, según cuenta Bernal Díaz del Castillo, además de mantas y de objetos de oro, «veinte mujeres, y entre ellas una muy excelente mujer que se dijo doña Marina». Cortés aceptó el obsequio, y pocos días después el padre Olmedo, las bautizó, después de haberlas predicado con ayuda de un intérprete «muchas buenas cosas de nuestra santa fe».

Entonces Cortés repartió estas primeras cristianas de la Nueva España entre sus capitanes, y a doña Marina, «como era de buen parecer y entremetida y desenvuelta, dio a Alonso Hernández Puertocarrero que era muy buen caballero, primo del conde de Medellín, y desde que fue a Castilla Puertocarrero, estuvo doña Marina con Cortés y de ella tuvo un hijo, que se dijo Martín Cortés, que andando el tiempo fue comendador de Santiago». Doña Marina, que era, según Camargo, hermosa como diosa, era hija de los caciques de Painala, a ocho leguas de la villa de Guacaluco.

Huérfana de padre, la madre casó con otro cacique y tuvieron un hijo, el que deseaban que fuese el heredero. Con este fin dieron la niña a unos indios de Xicalango y dijeron que era muerta, haciendo pasar como su cadáver el de la hija de una esclava. Doña Marina fue la amante de Cortés, su fiel consejera y su intérprete. Andando los años, en 1523, volvió a su pueblo con Cortés, estando allí «vino la madre, y su hija, y el hermano, y conocieron que claramente era su hija porque se le parecía mucho.

Tuvieron miedo de ella, creyeron que los enviaba a llamar para matarlos, y lloraban, y así que los vio llorar doña Marina, los consoló y dijo: “que no tuviesen miedo, que cuando la dieron a los Xicalango que no supieron lo que hacían y se lo perdonaba... y que Dios le había hecho mucha merced en quitarla de adorar ídolos y ser cristiana, y tener un hijo de su amo y señor Cortés, y ser casada con un caballero como era su marido, Juan Jaxamillo”. No hay necesidad de insistir en la importancia que tuvo doña Marina en la conquista.

El mismo hecho tuvo lugar en otras ciudades, con curiosas variantes. En Cempoal, los indios dijeron a Cortés que “puesto somos ya amigos y seguimos fielmente a Bernal Díaz del Castillo, que nos quiere tener como hermanos, que será bien tomásemos de sus hijas y parientas para hacer generación y para que más fijas sean las amistades, trajeron ocho indias, hijas todas de caciques, y dieron a Cortés una de aquellas cacicas, y era sobrina del mismo cacique gordo, y otra dieron a Alonso Hernández Puertocarrero, y era hija de otro gran cacique que se decía Cuesco en su lengua; y las trajeron vestidas a todas ocho, con ricas camisas de la tierra y bien ataviadas a su usanza, y cada una de ellas un collar de oro al cuello, y en las orejas cercillos de oro, acompañadas de otras indias para servirlas”.

Cuando el cacique gordo las presentó, dijo a Cortés: "Tecle (que quiere decir en su lengua señor), estas siete mujeres son para los capitanes que tienes, y ésta, que es mi sobrina, es para ti, que es señora de pueblos y vasallos. " Cortés las recibió con alegre semblante y les dijo que se lo tenían en merced; mas para tomadlas, hay necesidad que no tengan aquellos ídolos en que creen y adoran, que no les sacrifiquen, y que habían de ser limpios de sodomías, porque tenían muchachos vestidos con hábitos de mujeres que andaban a ganar en aquel maldito oficio”. Gómara, en cambio, escribe que “Cortés recibió el don con mucho agradecimiento, por no enojar al dador.”

De todos modos, días después se celebró una misa en la cual se bautizaron a las ocho indias. “Se llamó a la sobrina del cacique gordo doña Catalina, y era muy fea; aquélla dieron a Cortés por la mano, y la recibió con buen semblante; a la hija de Cuesco, que era un gran cacique, se puso por nombre doña Francisca; ésta era muy hermosa y la dio Cortés a Alonso Hernández Portocarrero; las otras seis Cortés las repartió entre los soldados”.

La paz con los caciques de Tlaxcala, Maseescassi y Xicotenga se selló de la misma forma. “Otro día vinieron los mismos caciques viejos y trajeron cinco indias hermosas, y bien ataviadas, traían para cada india otra moza para su servicio, y todas eran hijas de caciques, y dijo Xicotenga a Cortés: Malinche, ésta es mi hija, y no ha sido casada, que es doncella; tomadla para vos; la cual le dio la mano, y las demás que las diese a los capitanes”. Ixtlililxochilt dice que le dio sus dos hijas, Tecuiloatzin, que después recibió el nombre de doña Luisa, y Tolquequetzaltzin.

Cortés siguió la misma política antes de aceptarlas, hizo derribar los ídolos, plantar una cruz y hacer decir una misa, en la que se bautizaron aquellas cacicas. Según Díaz del Castillo, “se puso por nombre a la hija del Xicotenga doña Luisa, y Cortés la tomó por la mano y, la dio a Pedro de Alvarado, y dijo a Xicotenga, que a la que lo daba era su hermano y su capitán y que lo hubiese por bien, porque sería por él muy bien tratada; y a la hija o sobrina de Xaseescassi se puso por nombre doña Elvira, y era muy hermosa y parece que la dio a Juan Velázquez de León; y a las demás se pusieron nombres de pila, y todas con dones, y Cortés las dio a Cristóbal de Olí, Gonzalo de Sandoval y Alonso de Ávila.

De doña Luisa tuvo Pedro de Alvarado, siendo soltero un hijo llamado don Pedro y una hija llamada doña Leonor, de la que escribía el mestizo Garcilaso de la Vega, que fue mujer de don Francisco de la Cueva, buen caballero, primo del duque de Alburquerque, y tuvo con ella cuatro o cinco hijos muy buenos caballeros y esta señora doña Leonor, tan excelente, en fin, como hija de tal padre, que fue comendador de Santiago, adelantado y gobernador de Guatemala, que es el que fue al Perú con gran armada, y por parte del Xicotenga, gran señor de Tlaxcala.

El mismo Moctezuma un buen día le dijo a Cortés también. “Mira Malinche, que tanto os amo que os quiero dar a una hija mía muy hermosa para que os caséis con ella y que la tengáis por legítima mujer”. Cortés, como buen caballero, le manifestó que estaba casado, y que como cristiano no podía tener más que una mujer legítima; pero diplomáticamente aceptó el ofrecimiento y le dijo “que él la tendría en aquel grado que hija de tan gran señor merece”. Pero antes de nada hizo que la purificaran las aguas del bautismo.

En la lista de los conquistadores de México presentada por Orozco y Berra figuran entre los que vinieron con Cortés ocho mujeres, aparte de doña Marina, y cuatro entre los acompañantes de Pánfilo Narváez; pero, sin embargo, en la lista de varones se da noticia de hombres casados con mujeres que no figuran en la lista. Así sucede con el ballestero Juan Barro, primer marido de doña Leonor de Solís; con Alonso Rodríguez, sin que se diga quién era su esposa; con Lorenzo Suárez, portugués, llamado el viejo, que mató a su mujer y murió fraile; con Juan Tirado, marido de Andrea Ramírez; con Antonio de Villarreal, casado con Isabel de Ojeda, y con Villafuerte, esposo de una parienta de la primera esposa de Hernán Cortés.

La forma más corriente de unión de los españoles y las indias aztecas fue el concubinato, las más de las veces fecundo. El caso más célebre fue el del marinero Álvaro, que en obra de tres años tuvo treinta hijos de las indias; lo mataron los indígenas en Las Higueras, que si no, Dios sabe los que hubiera tenido.



Blasón de Hernán Cortés de Monroy

6 comentarios:

Manuel Morales de Jodar dijo...

Muy Sr. mio:
Creo el podria interesar mi documentacion, tengo el arbol genealogico original de Hernan Cortes de Monrroy, y desciendo de Cristobal de Estopiñan Monrroy y Cabeza de Vaca y con Juan de Monrroy y con Antona Garcia ya que se que somos descendientes directos me gustaria enlazar
mi email es
labellaescondida2012@hotmail.com

Shantal Monroy dijo...

Suuuuper interesante esto, yo estaba buscando los orígenes de mi apellido y además cuando fue que llegó éste a América y salgo descubriendo que fue el mismo Hernán Cortés que trajo el apellido a América

Jorge Cortez dijo...

yo soy el todo ya llegue

José Mª de Pazos Liaño dijo...

Estimado Señor Monroy, Hernán Cortés no desciende de Rui Rodríguez de Monroy, sino de Hernando Rodríguez de Monroy (2º hijo de Rodrigo de Monroy Almaraz y Mencia Alfonso de Orellana)de acuerdo con el siguiente documento que puede encontrar en Pares: Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, OSUNA, C.3521, D.72-73-imagen 1.
Un cordial saludo
José María de Pazos Liaño

Gustavo Solorzano dijo...

Lo felicito por su excelente trabajo.
Me llamo Gustavo Solórzano y soy miembro de la Academia de Ciencias Genealógicas de Costa Rica.
Quisiera saber cual es la mejor manera para encontrar información sobre este antepasado mío:
Cap. Don José Lebrón

Nació: natural de Ecija Marchena Andalucía.
Casa: carta dote el 13-7-1724, Protocolos Cartago – 1588 pesos arras 200.
Testa: el 21-12-1730 PH y el 9-12-1743 Protocolos Cartago.
Muere: el 25-10-1743 mortual en 1743, Protocolos Cartago.
Padre: Dn. Diego Lebrón.
Madre: Da. Isabel Cortes Monroy.

Le agradecería cualquier ayuda.

George Cortez dijo...

Del Cielo